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Heridas por quemaduras, su tratamiento

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El tratamiento de la herida por quemadura, empieza por sacar al paciente del área del fuego que se la causó y lejos del humo que genera el fuego mismo.

Acto seguido, se deberá rociar agua sobre la zona afectada o, preferiblemente y si es posible, colocar gasas empapadas en agua a la temperatura corporal del paciente.

La irrigación con agua debe ser medida, salvo cuando se trate de quemaduras con productos químicos, los cuales deben ser eliminados en su totalidad de la zona afectada.

Para el caso de quemaduras por descargas eléctricas, lo primero debe ser aislar al paciente de la fuente de energía eléctrica, para evitar lesiones adicionales a las ya causadas.

Los procedimientos posteriores ante una herida por quemadura

Luego de los procedimientos iniciales ya aludidos, el paso a seguir es la asistencia ventilatoria.

En caso de que el paciente haya inhalado humo, se le deberá suministrar oxígeno en alta concentración. Luego, se le deben administrar líquidos por vía intravenosa para tratar la hipovolemia inicial.

De ser estrictamente necesario, se le debe trasladar al centro asistencial más cercano pero, en caso contrario, se le debe trasladar a un hospital que cuente con unidad de quemados.

Antes de efectuar el traslado de un centro asistencial a otro, se debe proceder a su estabilización hemodinámica.

A continuación, se procede a la fluidoterapia de resucitación del gran quemado, para la reposición del contenido hidroelectrolítico perdido como consecuencia de la fuga de fluidos.

El paso a seguir, será la analgesia y sedación del gran quemado, para evitar el sufrimiento del paciente, eludir complicaciones respiratorias, facilitar los traslados y la fisioterapia y mejorar el balance nitrogenado.

En lo que respecta al tratamiento de la herida por quemadura, tenemos que se deben aplicar tópicos y, de ser necesario, practicar intervenciones quirúrgicas para evitar toda una serie de posibles complicaciones.

 


 

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