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Inicio Noticias Reportaje al Especialista Entrevista al Dr. Julián Vilás Ferrer, historia de la medicina en Ibiza

Entrevista al Dr. Julián Vilás Ferrer, historia de la medicina en Ibiza

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La Medicina de los años 60 -Ibiza no era muy diferente a como yo la había dejado en el año 47, cuando me había ido, primero, a Madrid, a estudiar Medicina, y después a Barcelona, para especializarme en cirugía. Había más turistas, pero no muchos más. Y el ambiente era más o menos el mismo, con la misma gente. En la ciudad había dos sitios a los que yo iba cuando mi tiempo me lo permitía para encontrarme con los amigos, Ebusus y el Club Náutico.

El ritmo de trabajo era muy irregular. Así como ahora puede haber, no sé, diez operaciones y dos urgencias en un día, pongamos por caso, en aquel tiempo había diez urgencias y dos operaciones. Y se operaba a cualquier hora del día y de la noche. A lo mejor te pasabas

 una noche operando y al día siguiente no había nada. Ahora es diferente porque los diagnósticos te permiten programar.

El diagnóstico casi no existía entonces, la gente iba poco al médico. A veces se iba al médico, al cura y al notario a la vez... No es que no se encontraran mal, simplemente se aguantaban. Ahora la gente va mucho al médico, pasan la ITV constantemente...

Las intervenciones quirúrgicas más frecuentes en aquellos años eran las apendicitis agudas, abscesos de ano, colecistitis agudas, mastitis, úlceras de estómagos que acababan en perforaciones. Había menos cáncer que ahora, pero no era posible diagnosticarlo. Había muchos casos de tifus y la gripe era peor, se moría gente por la gripe, porque también los tratamientos eran peores.

Había también bastantes casos de neumonía, que la llamaban «pulmonía doble». Y no había fisioterapia ni rehabilitación, de manera que las recuperaciones eran muy lentas. Por supuesto había bastantes fracturas, pero de muchas de ellas no se podía operar entonces, de manera que unos quedaban mejor y otros no tanto... Había, por ejemplo, muchas fracturas de Colles, es decir, de muñeca, pues al bajar del carro, sobre todo los hombres, saltaban apoyando la mano en el suelo y era frecuente este tipo de fractura.

Como pacientes, los ibicencos eran buena gente. Se quejaban poco, porque el carácter ibicenco es de confianza plena.

La experiencia con la primera clínica Vilás, en la avenida España, con cinco habitaciones y un quirófano, fue muy buena, como ya he contado, y de hecho es lo que me animó a quedarme en Ibiza y no marchar a Barcelona o a Madrid. Y en 1969 abrimos por fin la nueva clínica.»

La nueva clínica
«De cinco habitaciones pasamos a tener treinta y, de un quirófano, cuatro»

«En 1969 inauguramos la nueva clínica, que costó unos 20 millones de pesetas, con gran apoyo por parte de constructores y de todo el mundo. Entraron a trabajar cuatro monjas, más personal auxiliar, cocineros... De cinco habitaciones pasamos a tener treinta y, de un quirófano, cuatro. Hoy tenemos sesenta habitaciones y diez más para UCI. Ha ido creciendo.

Empezamos tres médicos, Coll y yo, que ya estábamos en la otra clínica, y Mario Lorenzo, que se incorporó enseguida que abrimos la nueva. Hoy hay casi 40 médicos.

Las operaciones más frecuentes de en nuestros días son de vesícula, colon y columna. Entre las enfermedades más graves, hay muchos tumores cerebrales, algunos se curan y otros prolongan la vida. Es importante cogerlos a tiempo.

Trabajamos con muchas mutuas, como Alianza, Mafre, Previasa, Mutua Balear, Asisa... prácticamente todas las mutuas de accidentes laborales. Hay muchos accidentes laborales en Ibiza.

También empezamos a recibir a muchos turistas, así que he operado a personas de muchas nacionalidades diferentes. Sobre todo, los problemas que tenían eran de fracturas provocadas por accidentes automovilísticos... A los ingleses, por ejemplo, les costaba acostumbrarse a conducir por la derecha, sobre todo cuando habían bebido un poco...Había también, claro, problemas por picaduras, insolaciones, etcétera, aunque yo estas cosas no las trataba. A los hoteles también íbamos nosotros.

Bueno, en relación con esto, ahora me acuerdo, por ejemplo, de que en cierta ocasión, en 1959, en el Hospital, operé al hijo de un senador de Minnesota, que había sufrido un accidente de moto en Sant Carles. Tenía rotura de bazo, de hígado, de clavícula, de fémur y, además, tuve que hacerle una craneotomía. Llegaron, cuando ya le había operado, dos generales americanos de la OTAN, en un avión, para trasladarlo a Estados Unidos. Les expliqué el informe y no podían creerse que yo le hubiera operado de todo... Me dijeron, muy sorprendidos: «¡pero si solo le falta hacer un parto!». Y en aquel momento entró la comadrona para decirme que teníamos un parto...

Al chico aquel se lo llevaron y al cabo de unos veinte días recibí una carta del Senado, firmada por Robert Kennedy, para decirme que, efectivamente, todo estaba correcto y dándome las gracias por todo. Conservo esta carta, por supuesto.»

Dos hospitales públicos
«Fui director del primer hospital ambulatorio muchos años y muchas veces»

«En 1971 se inauguró el hospital ambulatorio de la Seguridad Social y fui nombrado primero jefe de servicio de cirugía y, al cabo de un año más o menos, director-gerente. Todo era nuevo y muy moderno en relación con lo que había habido hasta entonces en Ibiza. Por la mañana operaba en el ambulatorio y por la tarde en mi clínica.

Fui también director del primer hospital ambulatorio muchos años y muchas veces, ya no recuerdo cuántas. Cada director nuevo que venía, a las pocas semanas pedía la excedencia y yo volvía a ocupar el cargo. Me acuerdo de uno que llegó por la mañana y se fue por la tarde... Se iban porque era mucho lío todo aquello, aunque era un hospital pequeño, pero no era fácil trabajar en él y nosotros, los de aquí, tampoco les ayudábamos mucho, la verdad.

Este primer hospital ambulatorio supuso un gran cambio para Ibiza, porque de esta manera las personas que tenían seguridad social por primera vez tenían un lugar enteramente para ellos y con medios suficientes.

Después me ocupé también del nuevo hospital de Can Misses, que se construyó mientras yo era el director, aunque en la inauguración ya no ocupaba este cargo, dimití un día antes, pues había habido un cambio político, estaban los socialistas. Lo inauguró, como director, Hernández Soto, aunque me pidieron que yo estuviera también presente aquel día, entre otras cosas porque nadie sabía mejor que yo cómo funcionaba todo aquello y dónde estaban las cosas.

Este nuevo hospital no supuso para la sociedad ibicenca un cambio tan importante como el otro, aunque obviamente aportó más espacio y nuevas tecnologías.

Los problemas que siempre han tenido los hospitales públicos ibicencos han surgido en la mayoría de los casos de una mala organización. Los responsables tienen que hacerse escuchar y saber mandar. Ha habido muchas veces problemas de mando, de saber dirigir.
Para que funcione un hospital es también muy importante que el personal esté contento y que tenga los instrumentos necesarios para su trabajo normal.

Antes de jubilarme, pedí una excedencia en el Hospital, así que los últimos años solo operé en mi clínica. La cirugía es muy sacrificada, para gente joven y con ilusión. La última operación la hice cuando tenía 61 años y la recuerdo muy bien, fue una operación de fémur.

La Seguridad Social, en tecnología, siempre ha ido por detrás de nuestra clínica, porque, cuando nosotros decidimos comprar un aparato nuevo, a los pocos días ya lo tenemos, cosa que no ocurre en un hospital público, donde todo se demora mucho. De todas las innovaciones tecnológicas, las que considero más importantes son el TAC y la resonancia magnética, fundamentales para el diagnóstico.»

Aficiones: el mar, la caza
«Desde hace 25 ó 26 años soy presidente del Club Náutico de Ibiza»

«Pescar y cazar siempre han sido mis dos grandes aficiones. Aprendí a pescar con mi padre y con Pep Bofill. Me acuerdo que íbamos hasta Els Daus y ya nos parecía que íbamos muy lejos... Había mucho más pescado que ahora, ya lo creo. Cogíamos mucha sirvia grande. Había bastante mero, besugo... He seguido pescando siempre, aunque cuando me jubilé, hace algunos años, tuve mucho más tiempo, claro. De todas formas, si el mar sigue contaminándose como ahora, se acabará pronto la pesca en Ibiza.

También he salido a cazar mucho, en Ibiza y en la Península. Tenía cinco o seis perros y nos juntábamos unos cuantos amigos para cazar conejos. Fuera de Ibiza, me gustaba cazar venados, jabalíes, gamos, casi siempre en Castilla-La Mancha. Pero desde hace algún tiempo he dejado de ir a cazar.

Desde hace 25 ó 26 años soy presidente del Club Náutico de Ibiza. Ahora estamos en un periodo un poco complicado, pero parece que vamos ganando... Se pretende que no tengamos más ventajas que una marina privada, aunque nosotros no somos una sociedad lucrativa y no podemos competir con las marinas de ninguna manera. Nosotros no tenemos beneficios, somos una sociedad deportiva.

En fin, cuando se arreglen las cosas, espero dejar mi cargo a alguien más joven que yo. Actualmente el club tiene mil doscientos socios y trescientos amarres. No nos dejan tener más amarres.»

El cirujano operado
«Después de esta operación, hago rehabilitación tres horas al día»

«Fui operado por primera vez, hace unos quince años, de una hernia umbilical estrangulada. Me operó mi hijo. Recuerdo que me puse muy pesado y le fui dando instrucciones mientras me operaba...

Ahora, este verano, me he operado en Hamburgo de una lesión del corazón que tenía desde hacía tiempo. Me han operado a través de la ingle, un tipo de operación muy novedosa, que solo practican un médico en Hamburgo y otro en Chicago. Aquí no pude ponerme pesado, porque el médico era alemán y ni yo le entendía a él ni él a mí. Después de esta operación, hago rehabilitación tres horas cada día.»

 


 

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